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Unknown Unicorns II 23andme

Jorge Fields

Unknown Unicorns II 23andme

Analysis
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5 Min Read

Una de las frases que puede arruinar tu reunión con un inversor es decir “No, mi producto es gratis y pierdo dinero, yo voy a vivir de vender los datos a una gran empresa”

Normalmente esto da la reunión con el inversor por terminada. ¿Por qué? Muy pocas empresas en el mundo han sido capaces de vivir de la venta de datos. Ni siquiera Facebook lo tiene como principal línea de ingresos. 

Pero si hay un lugar donde todo es posible es Silicon Valley, y fue allí, en 2006 donde nació 23&me, la startup de genómica más grande del mundo. Su creación y desarrollo implicaba tantos desafíos y complicaciones que The Fast Company catalogó a su CEO, Anne Wojcicki como la CEO más osada del mundo

Anne Wojcicki es como la Angelina Jolie de Silicon Valley, su ahora ex-marido fue Sergey Brin co-fundador de Google. Durante sus años juntos eran la pareja de moda hasta que él la dejó por una empleada de Google. 

Los Brad y Angelina de Silicon Valley by Business Insider

Podrías pensar que es más fácil fundar una startup cuando tu marido es uno de los hombres más ricos del mundo. Lo cierto es que Sergey dejó totalmente fuera a Anne de cualquier derecho sobre Google en su contrato pre-nupcial y que Anne, sin ser multimillonaria, ya venía de una familia top. 

De hecho Anne se crió desde pequeña en la meca académica del emprendimiento, Standford, donde su padre era profesor emérito de física. Se graduó en biología en Yale y luego trabajó en el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos y en la Universidad de California. 

También probó suerte en WallStreet en varios fondos, pero desencantada con la cultura, lo terminó dejando para fundar 23&Me junto a Linda Avery y Paul Cosenza en 2006. 

Sí que es cierto que Google fue el primer inversor en la startup y le aportó 3,9 millones de euros. Quien quiera ver en esto un poco de nepotismo es que no entiende realmente cuál es la misión de Google como empresa. Otra dato relevante es que a Susan, la hermana mayor de Anne, se la considera la mujer más poderosa del mundo de la publicidad y es la actual CEO de Youtube. Sin duda Anne estaba en el ambiente propicio para lanzar una startup con éxito. 

Un año después de su fundación la startup empezó a ofrecer pruebas genéticas directamente al cliente final. Al usuario le llegaba un kit a casa para proporcionar una muestra de saliva y los resultados se publicaban on-line. 

Cuando salió con su MVP la startup ofrecía un análisis para la "predisposición para más de 90 rasgos y enfermedades que van desde la ceguera hasta la calvicie". También era capaz de aportar cálculos del riesgo de un individuo de padecer diabetes, o cáncer de mama. La revista Time nombró al producto “Invención del año”. El coste del servicio no llegaba a los 200$ cuando en aquel entonces las pruebas genéticas se contaban en miles de dólares. 

Ahora bien, en cuanto empezó a hacer ruido comenzaron a llegar burofaxes oficiales a 23&Me indicándoles que lo que hacían era ilegal y necesitaban complejas licencias a nivel local, nacional, federal e internacional. 

Ahí comenzó una batalla judicial que duraría años entre la startup y la FDA (The Food and Drougs Administration) con muchos vaivenes que alcanzaron su clímax cuando en 2013 la FDA directamente prohibió el producto. La startup eliminó la publicidad pero siguió vendiendo porque ese es el estilo startup. 

Millones de americanos compraron el test para averiguar de dónde venían sus antepasados

En aquel momento la polémica estaba servida. 

Los usuario e inversores de la startup adoraban a 23&Me. Era el regalo de moda por aquellas fechas ya que también sacó una versión más “light” en la que el punto clave era el poder decirte cual era tu ascendencia genética. Eso en países con la historia de inmigración de EEUU o Canadá causó furor. Un año antes, en 2012, la startup había levantado una ronda de 50 millones de dólares

Al otro lado, las instituciones y laboratorios tradicionales consideraban a 23&me poco menos que el anticristo. La acusaban de ser un peligro para la salud pública ya que los resultados no los interpretaba un médico sino el usuario final, que sacaba sus propias conclusiones. 

Además, en varias de las enfermedades genéticas que 23&Me decía evaluar se encontraban todavía en fase experimental a nivel mundial, por lo que abundaban los falsos positivos y la poca precisión. Por ello poco a poco 23&Me tuvo que ir reduciendo el número de elementos genéticos que podía medir y comunicar, hasta dejarlo en cuestiones menos relevantes. 

Por último un reportaje de investigación generó también bastante revuelo con el producto de ascendencia ya que dos gemelos pidieron por separado hacerse la prueba en 23&Me y sus 4 competidores y los resultados fueron totalmente diferentes entre los hermanos a pesar del parentesco. Este y otros experimentos e investigaciones periodísticas dejaron al producto al nivel de un horóscopo.

¿Provocó esto que los inversores perdieran la confianza? Ni mucho menos, es más, en 2015 levantaba otra ronda más por valor de 115 millones de dólares. 

¿Cómo es esto posible? El verdadero juego de 23&Me no era el sacar beneficio de los kits que vendía, sino en tener la base de datos genómicos humanos más grande del mundo. Esto se debe a que, como no podía ser de otra forma, al hacer el test estabas cediendo tus datos a la startup. 

Se estima que la base de datos de 23&Me tiene más de 10 millones de muestras genómicas humanas segmentadas por muchos parámetros. Esa base de datos tiene un valor incalculable. 

Por eso en 2017 la empresa confirmó su estatus de unicornio con una ronda de 250 millones a valoración de 1.750 millones de dólares. Buena parte de ese dinero se gastó en publicidad en un mítico anuncio con Gru, el personaje de la popular película de animación. Más tarde con otro anuncio narrado por el mismísimo Warren Buffet. 


En 2018, 12 años después de su fundación, 23&Me cerraba el círculo dándole acceso a una de las farmacéuticas más grandes del mundo, GlaxoSmithKline, a su base de datos para crear nuevos fármacos. Entre los puntos clave del acuerdo estaba la inyección de 300 millones de dólares en el capital de 23&Me. 

Por último 23&Me ha dado el salto y se ha convertido en una empresa biotecnológica. Este mismo enero, la farmacéutica catalana Almirall se ha hecho con los derechos de comercialización de un anticuerpo que 23&Me ha desarrollado con sus perfiles genéticos para comercializar un tratamiento contra la psoriasis. 

Solo las empresas más increíbles consiguen convertirse en unicornios. Durante años hemos escuchado que si alguien te da un buen servicio gratis el producto eres tú. 23&Me nos demuestra que se puede ir un paso más allá, que tus millones de usuarios sean el producto y además te paguen por ello. 


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Jorge Fields

Jorge Fields fundó y dirigió TalenTank y Doozymob. Ahora es Managing Partner en Cupido Capital. También invierte a nivel particular. Creador y editor jefe de Startups Tribune.

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