¿Para qué sirven los líderes?

Por Juan Martín

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¿Para qué sirven los líderes?

Juan Martín

¿Para qué sirven los líderes?

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¿Qué es un líder?

No soy el primero, ni el último que hace esta pregunta, y seguro que tampoco soy el que da con la respuesta definitiva . Y eso no es porque no haya dedicado enorme tiempo a la resolución de la misma. Sino porque un líder es algo distinto para cada persona.

El liderazgo no es sino la herramienta que usan algunas personas para ayudar a otras a ser mejores y a llegar donde ellos solos no llegaban. Y como es evidente cada persona necesita una ayuda distinta.

Fue llegando a esta conclusión que me di cuenta de que en realidad la parte importante no era el tipo de ayuda que cada persona necesita, sino la segunda parte: “para ayudar a otros a ser mejores o a llegar donde ellos solo no llegarían”. Es esta segunda parte de la definición lo que permite distinguir un líder de alguien que no lo es, y lo que nos permite saber cual es el papel que tienen en nuestra sociedad o nuestras empresas.

El liderazgo es para mí la cualidad más maravillosa que podemos cultivar en nuestra sociedad. No como una característica de unos pocos que guían a los demás, sino como una cualidad inherente en cada persona que le empuja a ser la mejor versión de sí mismo y a ayudar a los demás a extraer la suya. Y creo que esa es una sociedad en la que me gustaría vivir.

Por eso he dedicado la mayor parte de mi vida adulta al estudio y aprendizaje del liderazgo. Y quiero compartir con vosotros algunos de los aprendizajes que he encontrado.

El liderazgo es la herramienta que usan algunas personas para ayudar a otras a ser mejores y a llegar donde ellos solos no llegaban

El papel del líder

Muchas veces se habla del liderazgo y de la importancia de los líderes sin tener claro cuál es el objetivo de estos.

El problema es que se confunde ese papel de líder, con el papel de jefe. Todos hemos oído hablar de la distinción entre estos, y sin embargo sigue pasando cada día que personas que quieren ser líderes, actúan como jefes. Y creo que sencillamente esto ocurre por desconocimiento, porque se nos olvida cual es nuestro papel como líderes.

Confundimos responsabilidades y ponemos en nuestros hombros problemas que no podemos resolver y una tremenda presión por hacer algo que en realidad no sabemos cómo se hace. Y creo que puedo arrojar un poco de luz para todos los que nos ha pasado eso, o para aquellos que lo sufren por parte de sus jefes. 

Muchas de las personas que son promocionadas a posiciones de liderazgo creen que su trabajo consiste en que el trabajo salga adelante. Creen que, sin ellos, el equipo, departamento o grupo no trabajaría y que su papel es conseguir que lo hagan.

Así adoptan una posición más parecida a la de un hostigador cuyo propósito principal es el de conseguir que la gente realice lo que él cree que debe realizar. Establecen las tareas y los objetivos que creen que son adecuados y tratan de conseguir que se cumplan haciendo reuniones de seguimiento y pidiendo estar en copia de todos los e-mails. Piensan que, a través del miedo, sus equipos realizarán su trabajo, que de otra manera por supuesto no harían.

Este método ha sido la dinámica general durante muchas décadas, y para muchos es un método que funciona. Es posible que en algunos casos efectivamente el miedo y el uso de la autoridad haya generado ciertos resultados, sobre todo en el corto plazo. Este tipo de "liderazgo" no fue usado solo en las empresas, pegar con una regla a los niños para que estudiaran fue considerado un modelo educativo exitoso durante mucho tiempo.

Sin embargo, la clave de porqué este modelo de "liderazgo" es poco efectivo es porque olvida la verdadera naturaleza y necesidad de un líder.

El papel del líder no es hacer que las personas trabajen, eso ya lo saben hacer por si mismas. Es conseguir que saquen un trabajo mucho mejor, es que crezcan y se desarrollen de una manera que por sí mismos no hubieran sido capaces.

Sigue pasando cada día que personas que quieren ser líderes, actúan como jefes.

Tomates y liderazgo

Para mí el liderazgo se parece un poco a la agricultura. Si tú plantas tomates en un ambiente relativamente propicio para los tomates, independientemente de lo que tu hagas, los tomates crecerán ¿ verdad?.  El tomate por naturaleza quiere crecer, desarrollarse y no necesita que nadie le obligue a ello.

El papel del agricultor no es el de conseguir que los tomates simplemente crezcan, el papel del agricultor es el de conseguir que crezcan mucho más y mejor de lo que hubieran hecho sin él.

Esto es muy fácil de ver en un tomate, pero las personas tienen por naturaleza el mismo deseo de crecer y desarrollarse que los tomates. Y esto se nos olvida.

Así que seguramente el consejo más sencillo y más importante que puedo dar para que no nos convertimos en jefes es repetirnos una y otra vez: “El/ella/ellos quieren hacer tan buen trabajo como tú”

Una vez estemos completamente convencidos de ello, entonces nos tocará liderar. El agricultor tiene perfectamente claro que el tomate quiere crecer, pero eso no es suficiente. Su trabajo consiste en conseguir que el tomate crezca más y mejor de lo que lo haría por sí mismo.

Y para eso su trabajo tiene 2 vertientes:

La primera es el de conseguir que independientemente de la semilla que pusiera y de la conveniencia del lugar para el tomate este pueda crecer y florecer. Quizá necesite crear un invernadero para que la temperatura sea más adecuada para él, quizá deba plantar cerca otras plantas para que los bichos no ataquen al tomate. Al fin y al cabo, debe crear un ambiente que proteja al tomate y que permita al tomate desarrollarse como si estuviera en el lugar más propicio para él.

La segunda vertiente es la conseguir que esa planta de tomate nos de ese extra que sabemos que tiene, pero que por sí solo no daría. El agricultor debe proveer de nutrientes a las semillas que la enriquezcan y le ayuden a crecer.

El líder tiene un trabajo similar. Primero debe proteger y hacer sentir seguras a las personas. Proveer de un ambiente en el que sientan que puedan dejarse ver y expresarse libremente, en el que puedan equivocarse y probar y en el que al final y al cabo puedan ser ellas mismas. Una vez estén en este ambiente, debe proveer de nutrientes, es decir, debe ayudarles a aprender e inspirarles para que quieran ser eso que pueden llegar a ser.

Proteger y crear ese ambiente de seguridad se hace mediante la confianza y mover a alguien para que haga algo se llama motivación.

La clave es repetirnos "El/ella/ellos quieren hacer tan buen trabajo como tú"

La predisposición cerebral a la supervivencia

¿Y porque las personas necesitan confianza y motivación para sacar la mejor versión de sí mismas?

La clave está en el cerebro, su diseño está hecho para que sobrevivas, no para que seas una persona genial, feliz ni nada parecido. Por eso si nos sentimos inseguros, nuestro cerebro siempre primará la supervivencia y por tanto no dejará que nuestro foco se centre en nada que no sea recuperar la seguridad. 

Una vez se sienta sesgo entonces evaluará el resto de las acciones, pero lo hará con un sesgo muy claro “ahorrar energía”. El cerebro trata siempre de impedir aquellas acciones que a su juicio rudimentario no "merezcan la pena". Por tanto, si no sabe porque está haciendo algo o si la razón por la que lo hace no es productiva para él, tratará por todos los medios de impedir que lo hagas. Es en ese punto cuando se generan sentimientos de aburrimiento, pereza etc

Este mismo mecanismo de supervivencia que trata de guardar siempre la energía, se activa y cambia completamente cuando SI entiende que lo que va a hacer merece la pena. Entonces el cerebro se convierte en un motor, que hace millones de años permitía a los humanos perseguir a los mamuts durante 3 días seguidos sin pausa y que hace al ser humano el único animal cuyo método de caza era llevar a extenuación a la presa. Y es este motor natural el que perseguimos y que cambia la capacidad de una persona enormemente.

Cuando se consigue crear confianza y motivación las personas hacen cosas increíbles mucho más allá de lo que podría esperarse. En estado normal el cerebro está diseñado para hacerte ahorrar energía, y por tanto sacar un versión “ standard” de ti mismo. Eso se rompe cuando hay confianza y motivación. Cuando consigues que el cerebro te empuje a hacer, el ser humano es imparable.

Tu trabajo como líder no es conseguir que el trabajo salga adelante, como no lo es el del agricultor que el tomate crezca, tu trabajo es crear las condiciones adecuadas para que ese tomate pueda crecer por sí mismo de forma increíble. Mucho más de lo que lo hubiera hecho él solo. Recuerda siempre que el tomate crece solo, los hijos crecen solos y se educan solos. Tu trabajo como padre es intentar ayudarle a que sea más feliz de lo que lo hubiera sido sin ti.

Es muy fácil confundirse y perderse en este proceso. Tratar de hacer que el trabajo salga, en vez de crear las condiciones adecuadas, es como comprar tomates y pegárselos a la tomatera. en el corto plazo parece que funciona, pero en el largo...

Sin embargo, Cuando una persona está confiada y motivada puede superar sus límites más allá de lo esperado.

Cuando consigues que el cerebro te empuje a hacer, el ser humano es imparable.

Filípides murió tras correr 40 kilómetros desde Maratón a Esparta sin parar para entregar el mensaje de que los Persas habían desembarcado en Grecia y fuesen a ayudar a Atenas.  ¿Creéis que hubiera sido capaz de hacerlo si Atenas no le importase? ¿Lo hubiera hecho si no entendiera lo importante que era que ese mensaje llegara? ¿Hubiera hecho ese sacrificio si no pensara que no podía decepcionar a aquellos que le habían encargado la responsabilidad de hacer llegar esa noticia?

Todos conocemos a esa versión de nosotros mismos, capaz de hacer cosas que sabemos que normalmente no somos capaces de hacer, y para sacarla a la luz solo necesitamos esos 2 conceptos.

La confianza y la motivación se construyen de muchas formas, y es por supuesto una tarea difícil y muy sacrificada. Por eso hay tan pocos líderes y son tan valorados. Aprender a construir confianza y motivación es sobre lo que trata todo mi aprendizaje, y estoy deseando compartirlo contigo.

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Juan Martín

Juan fundó y dirigió TalenTank y Fitio. Es experto en liderazgo, pitching y comunicación.

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